El Tribunal Supremo, en su sentencia de 20 de julio de 2026, analiza los límites de la aplicación del régimen especial de neutralidad fiscal en una operación de aportación no dineraria a una sociedad holding.
En el caso analizado, la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) había negado la aplicación del régimen especial por considerar que no existían motivos económicos válidos, sometiendo a tributación en el IRPF las plusvalías que habían quedado diferidas como consecuencia de la operación.
El diferimiento no es una ventaja fiscal abusiva
El Tribunal Supremo establece que el diferimiento de la tributación no constituye, por sí mismo, una ventaja fiscal abusiva. Sino, se trata de un efecto inherente al propio régimen de neutralidad fiscal, cuyo objetivo es facilitar determinadas operaciones de reorganización empresarial sin que la tributación inmediata de las plusvalías suponga un obstáculo.
Por tanto, la mera existencia de un diferimiento no permite a la Administración eliminar automáticamente el régimen. Para hacerlo, debe acreditar, con motivación reforzada y prueba específica, que el objetivo principal de la operación era precisamente obtener esa ventaja fiscal.
La regularización debe ajustarse al beneficio fiscal identificado
En el caso concreto, la AEAT había identificado como ventaja fiscal abusiva la minoración de la tributación de los dividendos, y no el diferimiento de las plusvalías.
Por ello, el Supremo considera que la Administración no podía extender automáticamente la regularización a dichas plusvalías diferidas. La eliminación íntegra del diferimiento excedía del alcance de la ventaja fiscal que había sido identificada como abusiva.
La sentencia refuerza así la seguridad jurídica en las operaciones de reorganización empresarial y recuerda que la existencia de un beneficio fiscal no implica, por sí sola, que exista abuso.